Como hemos señalado ya en diferentes artículos de este blog, la construcción es uno de los sectores profesionales con mayor exposición a riesgos laborales debido a la diversidad de tareas, maquinaria, trabajos y condiciones cambiantes que caracterizan cada obra.
Sin embargo, no todos los riesgos presentan el mismo nivel de peligrosidad ni requieren idénticas actuaciones preventivas. Por ello, antes de iniciar cualquier proyecto se realiza una evaluación de riesgos que permite identificar los peligros existentes, valorar su importancia y establecer así las medidas más adecuadas para proteger a los trabajadores.
¿Quieres saber en cuántos grupos se divide la clasificación de los riesgos laborales tras realizar esa evaluación y qué variables se tienen en cuenta para determinarla?
Clasificación de los riesgos laborales
De forma general, los riesgos laborales detectados durante una evaluación de PRL suelen clasificarse en cuatro niveles:
-
- Riesgo leve. Se trata de situaciones cuyo nivel de peligrosidad es tan reducido que no requieren medidas preventivas adicionales más allá de mantener las buenas prácticas de trabajo y las condiciones existentes.
- Riesgo moderado. Aunque existe una posibilidad de daño, esta se considera aceptable siempre que se mantengan las medidas preventivas implantadas. No suele ser necesario adoptar nuevas acciones, aunque sí realizar controles periódicos para garantizar que el riesgo continúa siendo bajo.
- Riesgo importante. En este nivel resulta necesario implantar medidas preventivas específicas para reducir la probabilidad de que ocurra un accidente o minimizar sus consecuencias. Estas actuaciones deben planificarse y ejecutarse en un plazo razonable, priorizando aquellos trabajos con mayor exposición.
- Riesgo grave. Corresponde a aquellos peligros con una elevada probabilidad de provocar daños graves o muy graves. En estos casos, la actividad no debe iniciarse o debe detenerse hasta que se implanten medidas eficaces que reduzcan el riesgo a un nivel aceptable.
¿En qué criterios se basa esta clasificación?
La clasificación se basa en una evaluación técnica que cruza dos variables:
-
- la probabilidad de que ocurra un accidente (si es una probabilidad leve, moderada, importante o alta).
- la gravedad de las consecuencias que podría tener para la salud de los trabajadores (ligeramente dañino, moderadamente dañino, dañino o extremadamente dañino).
Además, los técnicos en PRL consideran otros factores en esa matriz como la frecuencia de exposición al peligro, el número de personas afectadas, la eficacia de las medidas preventivas existentes, el estado de los equipos de trabajo y las características concretas de la actividad o del entorno de la obra.
Esta valoración permite priorizar las actuaciones preventivas y destinar los recursos a aquellos riesgos que requieren una intervención más urgente, optimizando así la seguridad del proyecto y la salud de los trabajadores.
La importancia de la formación
En definitiva, clasificar correctamente los riesgos laborales constituye un paso imprescindible para diseñar una prevención eficaz.
No obstante, ninguna evaluación resulta suficiente si, además, los trabajadores y cargos intermedios no han recibido una formación adecuada a su puesto que les permita conocer los riesgos, comprender los protocolos de actuación, usar los EPIs necesarios y aplicar correctamente las medidas preventivas.
Sin duda, una correcta formación impartida por un centro homologado como Formación Madrid – Prevención Siglo 21 es la mejor herramienta para reducir la siniestralidad y fomentar una auténtica cultura de la seguridad en el sector de la construcción. Contacta con nosotros para más información sobre nuestros cursos en los números 91 617 04 23 o 691 10 10 10 o enviándonos un e-mail a info@prevencion.com.
Nuestra oferta de cursos de PRL especializados en el sector de la construcción es muy amplia y en ella te esperan formaciones de todo tipo como nuestro curso de 20 horas de PRL de electricidad en Madrid.


